La necesaria racionalización del despilfarro en conciertos educativos

Sin-título-4
Articulo de Opinión

Antes de hablar de Educación pensemos en cómo se pueden gestionar mejor los recursos en Sanidad. Con frecuencia se habla de listas de espera en los servicios públicos de salud; y ante dicha situación, la Administración opta a veces por concertar servicios con clínicas y hospitales privados para reducir dicha lista de espera. Esta medida da lugar a debates entre quienes son partidarios de la concertación privada y quienes lo son de realizar esa misma inversión en el sector público. Sin embargo, sería ampliamente rechazado que sin existir lista de espera y con recursos suficientes en los hospitales públicos se realizaran igualmente conciertos con hospitales privados. Pagar dos veces por lo mismo sería visto como un despilfarro de dinero.

 

Esto es exactamente lo que sucede en el ámbito educativo aragonés. La educación pública de nuestra ciudad cuenta no sólo con plazas disponibles en sus aulas, sino también con aulas enteras vacías y sin utilizar en los mismos barrios de Zaragoza donde al mismo tiempo se están pagando aulas a centros privados. Aulas que son completamente innecesarias y en las que la Administración está gastando un dinero público que bien invertido podría mejorar, y mucho, la calidad de la educación de nuestros niños y niñas.

 

Un reciente informe publicado por CGT, segundo sindicato de profesorado de nuestra Comunidad, señala que en la ciudad de Zaragoza hay 41 aulas innecesarias en 1º de Educación Infantil. Según este estudio, aunque no se renovara el concierto en esas 41 aulas en centros privados, ningún alumno se vería obligado a cambiar de centro y podría estar escolarizado en su propio barrio, manteniendo además la ratio establecida. Con estas premisas, y simplemente utilizando las aulas vacías y espacios que tiene la Pública y que a día de hoy están vacíos, el ahorro total ascendería a 5 millones de euros al año.

 

El barrio del Áctur es un claro ejemplo de esta situación. Según los datos de la Comisión de Escolarización de Zaragoza, el último curso quedaron 112 plazas libres en 1º de Infantil en los colegios del Áctur. En ese mismo barrio se vienen pagando anualmente con dinero público siete aulas en centros privados. Por ello, si se ocuparan antes esas 100 plazas en la Pública sólo sería necesario mantener dos conciertos y se podrían ahorrar cerca de 40.000 euros por cada aula no concertada.

 

Según el informe de CGT Enseñanza, evitando la concertación de esas 41 aulas en la ciudad de Zaragoza, el Gobierno de Aragón podría destinar ese mismo dinero a mejoras cuantificables tales como: 5.000 becas de comedor, ó 25.000 becas de libro, ó contratar a 360 técnicos auxiliares de Educación Infantil, ó 120 profesores de apoyo o comprar 200.000 libros para las bibliotecas escolares. Y así un largo etcétera de mejoras que revertirían en la mejora de la calidad educativa.

 

Para justificar este uso ineficiente de los recursos públicos hay quien argumenta que el usuario, en este caso las familias, tiene derecho a elegir su centro. Pero si volvemos a la comparación anterior con la Sanidad el argumento se desvanece. Imagínense el caso de una persona que tiene cita para hacerse una prueba de diagnóstico en el Hospital Miguel Servet y, sin embargo, solicita a su médico de cabecera hacérsela en un hospital privado. Ningún médico le negaría su libertad de ir al centro que deseara siempre que dicho gasto corriera por cuenta propia. Pero, ¿acaso pagar con dinero público ese servicio sanitario a la carta no restaría medios para atender a otros pacientes en el servicio público de Salud? Sería denigrante que la salud de una persona se viera perjudicada porque otra decidiera hacerse las pruebas en un hospital privado. Eso es exactamente lo que ocurre en Educación. Para facilitar esa educación a la carta otros centros públicos no cuentan con profesores de apoyo y cientos de familias no pueden acceder a becas de comedor o de libros, entre otras circunstancias.

 

En enero se comienza el proceso de renovación de conciertos educativos, un proceso que se lleva a cabo cada 6 años. El señor Lámban y la Consejera Mayte Pérez tienen la oportunidad de mejorar la educación de todos haciendo una simple mejora en la gestión de recursos y sin coste alguno. Siempre es deseable que las administraciones hagan un uso lo más eficiente posible de los recursos públicos, si bien en tiempos de crisis, recortes y sufrimiento de amplias capas de la población, la exigencia es aún mayor.

 

Alfonso Alegre.

Pilar Badía, simpatizante de podemos.

*Articulo extraído de El periódico de Aragón.

Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Email this to someone

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR