Más de 1.350 muertos en 14 años por proteger el medio ambiente

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Morir por un ideal. Más allá de una reflexión filosófica o de la letra de alguna canción es, tristemente, la realidad para quienes luchan por la preservación del medio ambiente e intentan hacer del mundo un lugar más humano, habitable y sostenible. Global Witness, una organización mundial dedicada a la Investigación y defensa de los derechos humanos y de los abusos medioambientales, ha documentado la friolera de más de 1.350 casos de activistas medioambientales asesinados en todo el planeta entre 2002 y 2016.

2015 fue el año con más ecologistas asesinados en lo que va de siglo, con 185 muertes, 69 más que en 2014, según dicha ONG. Latinoamérica fue la región con más víctimas (66%) y Brasil, con 50 muertes, el país más peligroso para los activistas, con casi uno de cada tres asesinatos en el mundo (27%). Filipinas (33), Colombia (26), Perú (12) y Nicaragua (12) continúan en el listado del número de muertos, de un total de 16 países. Cerca del 40% de los asesinados eran indígenas.

BERTA CÁCERES, EL NACIMIENTO DE UN MITO

Estos asesinatos de activistas, que suelen pasar desapercibidos para el gran público, saltaron a la primera plana mediática internacional en 2016 con el asesinato de la activista hondureña Berta Cáceres, que llevaba años recibiendo graves amenazas de muerte, llegando incluso a ser encarcelada por su labor en la defensa de los derechos indígenas, y por lo mismo contaba con medidas cautelares por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

En los últimos años de su vida, Cáceres había conseguido levantar un fuerte clamor popular contra la construcción de la presa hidroeléctrica Agua Zarca, un gigantesco proyecto que vaciaba el río Gualcarque, sagrado para los indígenas y contra el que se movilizó Cáceres.

Cáceres recibió 33 amenazas de muerte antes de su asesinato y, sin embargo, las autoridades hondureñas jamás la protegieron, a sabiendas de que su vida corría peligro, puesto que su enfrentamiento con las empresas que querían construir una presa en la tierra de sus ancestros era bien conocido por todo el mundo. Su asesinato a manos de sicarios reveló los profundos vínculos entre un puñado de familias hondureñas, el ejército, el partido en el gobierno y varios megaproyectos hidroeléctricos en dicho país.

Algo más de un año después de la muerte de Berta Cáceres hay ocho detenidos y la investigación indica que el homicidio fue ordenado por Sergio Ramón Rodríguez Orellana, gerente de la compañía Desarrollos Energético SA (DESA) propiedad de la poderosa familia Atala presidida por Roberto David Castillo Mejía, exagente de inteligencia militar y empleado de la empresa energética estatal de Honduras. Sergio Ramón, también miembro retirado de los servicios de inteligencia militar, al parecer estaba harto de la mujer que había levantado a los lencas contra la hidroeléctrica. Solo consiguieron acallar a Berta Cáceres con la sinrazón de las balas, pero su asesinato ha servido de altavoz y puesto de manifiesto en todo el mundo la necesidad de comprometerse en la lucha por el medio ambiente.

MEGAPROYECTOS POR ENCIMA DE LA LEY

La fatal agresión que acabó con la vida de la ganadora del Premio Goldman 2015 e hirió al reconocido activista mexicano Gustavo Castro no fue un hecho puntual, sino fruto de la represión continua y sistemática de las y los defensores de los Derechos Humanos y del medio ambiente en Honduras. En este país se proyectan e implementan, de forma violenta en los territorios de comunidades indígenas y campesinas, un gran número de megaproyectos de infraestructuras, que son llevados a cabo sin respetar el derecho a la consulta previa e informada de las comunidades.

Estos megaproyectos son promovidos por los Tratados de Libre Comercio, como el firmado entre Estados Unidos y Centroamérica o los Acuerdos de Asociación y de protección de las inversiones como el firmado con la Unión Europea. Estos tratados aseguran los intereses de las empresas transnacionales, pero no disponen de ninguna norma vinculante que sancione el respeto de los derechos humanos. Algo similar se propone en los tratados de libre comercio CETA y TTIP, que sigue negociando la Unión Europea con Canadá y Estados Unidos.

En España, por el momento, la represión contra los activistas que luchan por proteger el medio ambiente no ha llegado a causar víctimas mortales, pero hay que lamentar y denunciar las cargas policiales en movilizaciones pacíficas por el medio ambiente, o procesos judiciales como el que tuvo lugar en Aragón contra los denominados ‘8 de Yesa’. Y es que nunca ha sido más importante para los seres humanos defender nuestro planeta y, sin embargo, nunca ha sido más peligroso hacerlo.

HOMENAJE ZARAGOZANO

Desde el pasado mes de abril, Zaragoza rinde un homenaje continuo, en forma de andador, a la activista hondureña Berta Cáceres. El mismo está situado en el entorno de la Expo de Zaragoza, concretamente en la avenida que que bordea la Ciudad de la Justicia hasta el Palacio de Congresos. En la inauguración estuvieron presentes el alcalde Pedro Santisteve, la concejala de Medio Ambiente y Movilidad, Teresa Artigas, y el presidente del distrito Actur, Pablo Híjar.

Con esta calle peatonal, Zaragoza rinde homenaje a esta mujer internacionalmente reconocida por su lucha en favor de la población indígena y el medio ambiente.

Este texto pertenece a la 1ª edición del periódico ‘La Plaza’, editado por Podemos Zaragoza, del que este verano se reparten 35.000 ejemplares de modo gratuito para informar a la ciudadanía sobre este y otros asuntos relacionados con la gestión de un bien necesario para la vida como es el agua.

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